Caso de defensa técnica que logró la absolución del cliente por un delito de alcoholemia referente al artículo 379.2 CP
Una alcoholemia no siempre termina en condena
Existe la creencia generalizada de que un resultado positivo en un control de alcoholemia conduce inevitablemente a una condena penal. Esta idea, además de errónea, provoca que muchos conductores renuncien a defenderse adecuadamente. La realidad jurídica es muy distinta.
A continuación explico un caso real donde omito toda una serie de datos por motivos de privacidad.
En 2025, un el Juzgado de lo Penal dictó sentencia absolutoria en un procedimiento por delito de alcoholemia del artículo 379.2 del Código Penal. La resolución puso de manifiesto que no basta con una tasa positiva para destruir la presunción de inocencia.
Este caso es un ejemplo claro de cómo una defensa penal especializada y técnicamente fundamentada por un abogado experto en alcoholemia puede marcar la diferencia entre una condena con antecedentes penales y una absolución total.
El caso: acusación por delito de alcoholemia y solicitud de condena
El procedimiento se inició tras un accidente de tráfico ocurrido en junio de 2019. El Ministerio Fiscal acusaba al conductor de un delito de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, solicitando pena de multa de 3000 euros y retirada del permiso de conducir por tiempo de 2 años.
Según el atestado policial, el acusado habría arrojado un resultado de 0,60 mg/l en aire espirado, justo en el umbral penal. Además, los agentes hicieron constar determinados síntomas genéricos de embriaguez.
La acusación se apoyaba esencialmente en el resultado del etilómetro y en la interpretación subjetiva de los agentes actuantes.
La estrategia de defensa: rigor técnico y análisis probatorio
Desde el inicio del procedimiento, la defensa se centró en una idea clave: la carga de la prueba corresponde a la acusación, y esta debía ser suficiente, válida y legalmente obtenida.
La estrategia no consistió en negar los hechos de forma genérica, sino en analizar con precisión quirúrgica cada elemento probatorio. Se estudió el atestado policial, las declaraciones testificales, los tickets de alcoholemia y la documentación técnica del etilómetro.
El objetivo era claro: demostrar que no existía prueba de cargo suficiente para enervar la presunción de inocencia del acusado.
La presunción de inocencia como eje central de la absolución
Uno de los pilares de la sentencia absolutoria fue la correcta aplicación del principio de presunción de inocencia, recogido en el artículo 24.2 de la Constitución Española.
El juzgado recordó que no basta con sospechas ni con pruebas débiles. Para condenar es imprescindible una prueba de cargo válida, suficiente y practicada con todas las garantías.
En este caso, la sentencia concluye que la prueba practicada no alcanzaba el estándar exigido para una condena penal, debiendo resolverse el procedimiento a favor del acusado.
Ausencia de sintomatología relevante de influencia alcohólica
Más allá de la tasa, la acusación intentó sostener que el conductor presentaba síntomas de embriaguez. Sin embargo, la sentencia es clara al respecto.
El tribunal considera que no quedó acreditada una sintomatología concluyente que permitiera afirmar que la conducción estaba afectada por el alcohol. Los síntomas descritos eran genéricos, poco precisos y no corroborados objetivamente.
La resolución subraya que la mera ingesta de alcohol no equivale a conducción bajo su influencia.
La declaración de los agentes y sus limitaciones probatorias
Durante el juicio declararon los agentes de la Policía Local que intervinieron en el accidente. Sus testimonios fueron analizados con detalle por el juzgado.
Si bien los agentes describieron la intervención, no pudieron afirmar con rotundidad que el accidente se debiera a la influencia del alcohol. Tampoco se acreditó una alteración clara de las capacidades psicofísicas del conductor.
El tribunal valoró estas declaraciones con prudencia, recordando que la percepción subjetiva no puede sustituir a una prueba objetiva sólida.
Falta de prueba concluyente sobre la influencia del alcohol
Otro elemento determinante fue la ausencia de prueba pericial o técnica que acreditara que la ingesta de alcohol influyó directamente en la conducción o en el accidente.
No se aportó informe de reconstrucción del siniestro ni prueba objetiva que relacionara causalmente el consumo de alcohol con la pérdida de control del vehículo.
Ante esta falta de prueba, el juzgado aplicó correctamente el principio in dubio pro reo, resolviendo cualquier duda a favor del acusado.
La correcta valoración conjunta de la prueba
La sentencia destaca la importancia de una valoración conjunta y no aislada de la prueba. Ni la tasa límite, ni los síntomas genéricos, ni las declaraciones policiales fueron suficientes por sí solas.
Analizados en su conjunto, estos elementos no alcanzaban el nivel probatorio exigido para una condena penal.
Este razonamiento demuestra una aplicación rigurosa del Derecho Penal, que exige certeza y no meras probabilidades.
El fallo: absolución total y costas de oficio
Como consecuencia de todo lo anterior, el juzgado dictó sentencia absolutoria del delito del artículo 379.2 CP, declarando las costas de oficio.
La resolución no deja lugar a dudas: no se ha desvirtuado la presunción de inocencia del acusado, y por tanto no procede condena alguna.
Se trata de una absolución completa, sin matices ni reducciones de pena, lo que refuerza el valor del trabajo defensivo realizado.
Qué demuestra esta sentencia sobre los delitos de alcoholemia
Este caso evidencia algo fundamental: no todas las alcoholemias son condenables, y no todos los atestados policiales resisten un análisis jurídico serio.
El Derecho Penal del tráfico exige rigor técnico, conocimiento de la normativa y experiencia procesal. La improvisación o la aceptación automática de la acusación pueden tener consecuencias irreversibles.
Una defensa especializada puede cambiar por completo el resultado del procedimiento.
La importancia de contar con un abogado especialista en alcoholemias
Este tipo de absoluciones no son fruto del azar. Son el resultado de una defensa penal estratégica, técnica y profundamente conocedora del funcionamiento real de los procedimientos por alcoholemia.
Analizar márgenes, valorar la prueba testifical, detectar carencias probatorias y aplicar correctamente la jurisprudencia es lo que marca la diferencia.
Por eso, ante una acusación por alcoholemia, contar con un abogado especializado no es un lujo, sino una necesidad.
Conclusión: una sentencia que avala una defensa penal rigurosa
La sentencia absolutoria dictada en mayo de 2025 es un ejemplo claro de cómo el Derecho Penal debe aplicarse con garantías, rigor y respeto absoluto a los derechos fundamentales.
Demuestra que una acusación por alcoholemia puede y debe ser combatida cuando la prueba no es suficiente. Y confirma que una defensa técnica bien planteada puede lograr la absolución incluso en procedimientos complejos.
Si te enfrentas a un delito de alcoholemia, este caso demuestra que defenderse bien importa
Este artículo se basa íntegramente en una sentencia absolutoria real dictada por un Juzgado de lo Penal, cuyos fundamentos jurídicos y hechos probados han sido analizados y sintetizados con fines divulgativos y profesionales
